sábado, 22 de junio de 2013

Cuidándote.

 Cógela de la mano y no la sueltes. Juega con sus dedos, y con sus pulseras. Después, humildemente, abrázala por la cintura, pero no tengas miedo, tú siempre firme. Levántala hacia los cielos, hazla volar. Hazla girar sobre ti y que pueda reparar en esa mirada ponderada tuya, que esconde detrás un gran pasado, una gran nostalgia, una melancolía impensable y encalmada.
 Bájala lentamente, pero con amagos de vovlerla a subir. Fíjate en ella, en su sonrisa, sus ojos, sus pestañas y sus lunares, en esas pecas que tanto te chiflan. Y entonces, sólo entonces, tienes permiso de besarla.
 De decirle absolutamente todo, y de amarla hasta el infinito, ida y vuelta, cuatro veces. De inocentemente, acariciarla la cara, y que el viento que sopla te ponga la piel de gallina y un escalofrío suba por tu ancha espalda. Que su pelo te moleste, y tengas que tomarte la 'molestia' de apartárselo con un suave cariño que va desde su chicloso moflete hasta el lunar que tiene detrás de la oreja izquierda.
 Seguido, vuélvela a agrrar de la mano, sigue jugando con sus pulseras y su anillo. Balancea su brazo, haz que se ría. Haz que jamás se tenga que entristecer de nuevo. Haz que estos pasos sean los más tiernos de su corta vida, y de la tuya.
 Hazla tuya. Hazte suyo. Haceos uno.


Ascot.

miércoles, 5 de junio de 2013

Prométemelo.

 No hay nada que necesite ahora más que a ti. Más que a un abrazo tuyo, es sólo eso.
 Necesito que estés conmigo, que me prometas que jamás te irás. Necesito poder dormir en tus rodillas, soñar contigo y que me beses al despertar.
 Únicamente necesito un abrazo. Uno de esos largos. De esos que te cansan los brazos, pero que es lo que menos nos importa en ese momento. De esos que siento tu cuerpo junto al mío. De esos perfectos. De esos nuestros.
 Necesito que me digas esos te quiero's al oido; o gritados, no importa. Pero que me los digas. Reirme contigo, y que te rías conmigo. Sonreír, disfrutar, alucinar. Necesito todo eso. Te necesito a ti.
 Mirarte a esos ojos marrón café, que misteriosamente se enverdecen en verano, y perderme en ellos. Entre todos sus colores, ahí quedarme aparcada. Olvidar quién soy, que se me vayan las ideas, y no saber qué decir, ni hacer. Sólo tener fuerzas para sacarte una de mis mejores sonrisas y enloquecerme a tu lado.
 Que compartamos aquello más preciado. Nuestras vidas, la tuya y la mía, fusionadas en una. Somos uno. Seremos uno.Tú y yo, por siempre.
 Y por eso te necesito. Y por eso necesito ahora un abrazo tuyo, algo que me diga que estás aquí, a mi lado. Conmigo. Junto a mí. Juntos.
 Narices que se tocan, ojos que no enfocan, pero que aún aprecian la mirada del otro. Tú y yo. Siempre.
 Necesito un abrazo, pero que no me haga recordar esto, sino que me haga volverlo a vivir. Que me permita seguir viviendo momentos increíbles a tu lado. Necesito un abrazo que me devuelva a mí. Que exprese lo mucho que te echo de menos cuando no estás. Que diga lo que te quiero y lo que siempre te querré. Necesito un abrazo. Pero tiene que ser tuyo, y tienes que prometerme que será eterno, si no no vale.



Ascot.
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