Primero de todo, y más importante, gracias por haber estado a mi lado siempre, cuando los demás me fallaban. No sé cómo lo haces, pero siempre estás ahí cuando lo necesito. Y de verdad, eso es algo muy importante para mí; me consuelas cuando nadie más lo hace, me ayudas en mis momentos de bajón, y me diviertes en mis momentos de desfase.
Me dices cosas bonitas, y me haces reflexionar sobre algunas de ellas; otras veces simplemente no me dices nada, tan sólo me sacas una sonrisa porque me haces recordar a gente, me haces acordarme de ellos, y sonreír por nuestros buenos momentos, y pensar en los malos que se arreglaron, y en los que no.
Devolver a mi memoria momentos épicos, en los que, por supuesto, tu también estabas. ¿Te acuerdas de alguno? Yo de muchos. Y nos llegabas muy a dentro a todos. De verdad. Y los demás no te lo dicen, pero yo sí, por que te mereces que al menos alguien te de las gracias por todo lo que haces.
De hecho, no es sólo tu compañía. También es lo que transmites. Puedes cambiarme el ánimo en un segundo, y sacarme una sonrisa si estoy triste, o entristecerme más aún; y cuando estoy feliz, no sé por qué, ni cómo, pero siento como que me alejas los problemas, que me haces pensar en otras cosas, todas buenas, y me arrebatas la rutina y me envuelves en un mundo de fantasía y despreocupación. Es increíble, en serio. Gracias.
Además, contigo siempre aprendo un montón, idiomas sobre todo, que si me pongo a contar cuántos sabes, no acabo hoy. Que tampoco se me olvide agradecerte las lecciones que me das, las cosas que has visto por el mundo y me cuentas, sus moralejas, y las experiencias que te ha ido contando la gente, y que misteriosamene han llegado hasta mí.
Una última cosa. Sé que ya te agradecí por aquellos momentos que a veces me rememoras, pero tamién quería darte las gracias, y muy personalmente, por las personas que me haces recordar. Por esas sonrisas cuando cierro los ojos, y me los imagino a mi lado. Aquellos que ya no están conmigo físicamente, pero que sé que siempre estarán en mi corazón, pero también a aquellas personas que aún siguen en mis vidas, pero que en este momento no tengo la suerte de estar con ellos. Que están en sus casas, quién sabe si acordandose de mi o no.
De mis amigas, que son las mejores del mundo, y tantas veces nos lo pasamos genial todas juntas. También tú.
De él, que sé que te encantan esos momentos de tranquilidad disfrutandolos los tres juntos. A mi también me encantan.
De mi familia, recordando mi infancia, y momentos que se me han quedado grabados de cuando tenía 6 u 8 años.
En resumen, que muchas gracias por todo lo que has hecho y haces por mí. Espero que sigas en mi vida muchos años más. Por mí, hasta el día en el que tenga que dejar este mundo.
Eres increíble. No sé qué sería de mi vida sin tí.
Amada música. Te quiero.
Ascot.