domingo, 6 de octubre de 2013

Blancos, negros, y lo que den.

 Soy una mujer en blanco y negro. Una mujer que piensa que el silencio es el grito más potente y más duro de escuchar. Que acepta que se puedan tener diferentes opiniones, pero no por ello generar polémicas entre los hombres. Que en el momento en el que las diferentes opiniones acaben en conflictos, no se obligue a nadie a aceptar un bando, si no que se deje la libertad de escoger a nuestro gusto.

 Que haya diferentes opciones de vida, diferentes maneras de ver las cosas, no necesariamente opuestas, pero sí distintas. Que haya un blanco y un negro, pero también haya un gris. 
 Que haya un equilibro que no dependa de razones contradictorias. Que puedas tener una opinión que se ajuste a una idea, y que a la vez también diga algo de otra, pero que se queje de algún aspecto de ambas.

 Si hablamos de mi, soy una mujer diferente, pues yo lo relaciono con los colores, y para mí los colores no significan lo que para los demás. Si hablamos del negro, yo no veo oscuridad, ni tristeza, y mucho menos penumbra y miedo. Yo veo poder, veo fuerza y veo infinidad. Veo un color sin miedo de nada, seguro de él mismo. Si miro al blanco, veo delicadeza, inocencia, y, por qué no, también ternura. Veo un color que resalta, iluminando aquello oscuro, apoyando a los demás colores, pero que no dependa de ninguno otro. 

 Entre los blancos y los negros se encuentra el gris, que tiene propiedades de cada uno de ellos, pero no todas. Por ejemplo, en pinturas, fotos, o diseños que se aprecian los tres colores, se puede ver un negro intenso en una esquina, con todas lo que significa, luego una mezcla de grises, algunos tirando más hacia el negro y otros inclinándose más hacia lo que el blanco ofrece. Y luego, en otro lugar de ese cuadro, se encontraría un blanco radiante, solitario, que sólo es blanco, sin nada de negro. 

 Soy una mujer de blancos y negros, que también acepta gris. Que es como el negro, pero también como el blanco. El gris no es nunca el mismo, porque a veces se inclina más por un color que por otro, es decir, a veces con más características de uno que de otro.
 Lo mismo pasa con mis ideales de vida, y con mis opiniones. A veces sería el negro, y otro sería el blanco.  Y otras, sería gris. 


Ascot.